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OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

 

| ¿QUIÉNES SOMOS?

 

Las Obras Misionales Pontificias (OMP) son el principal instrumento de la Iglesia Católica para atender las grandes necesidades con las que se encuentran los misioneros en su labor de evangelización por todo el mundo.

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Ofrecen un constante apoyo espiritual y material para que los misioneros puedan anunciar el Evangelio y colaborar en el desarrollo personal y social del pueblo en medio del cual realizan su labor.

Las Obras Misionales Pontificias disponen de un Fondo Universal de Solidaridad donde llegan las aportaciones de los fieles, por pequeñas que sean, y se reparten en función de las necesidades existentes en los territorios de misión.

 
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Las Obras Misionales Pontificias (OMP) son el principal instrumento de la Iglesia Católica para atender las grandes necesidades con las que se encuentran los misioneros en su labor de evangelización por todo el mundo.

Ofrecen un constante apoyo espiritual y material para que los misioneros puedan anunciar el Evangelio y colaborar en el desarrollo personal y social del pueblo en medio del cual realizan su labor.

Las Obras Misionales Pontificias disponen de un Fondo Universal de Solidaridad donde llegan las aportaciones de los fieles, por pequeñas que sean, y se reparten en función de las necesidades existentes en los territorios de misión.

Las Obras Misionales Pontificias son cuatro: Propagación de la Fe (Domund), Infancia Misionera, San Pedro Apóstol (Vocaciones Nativas) y Unión Misional.

Cada una tiene un origen y una misión diferentes, pero trabajan coordinadas entre sí, formando una unidad.

| PROPAGACIÓN DE LA FE (DOMUND)

La Obra de la Propagación de la Fe, fue fundada en 1822 por Pauline Jaricot, una

joven laica francesa que sabía de las necesidades de las misiones por su propio

hermano seminarista que se preparaba para ir a la misión de China.

Su gran inspiración fue crear un sistema de ayuda "en red de solidaridad fraternal"

al servicio de la evangelización que manifestara la universalidad y la comunión de la

Iglesia. La "globalización de la solidaridad", de la que tanto se habla en nuestros

días, la inventó esta joven hace muchos años...

En 1922 esta Obra de Propagación de la Fe fue declarada " Obra Pontificia" por el Papa Pío XI. 

Pauline Jaricot es hoy en día, una figura profética para el mundo y los retos de la nueva evangelización.

La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe se encarga de fomentar en los cristianos la colaboración con todas las Iglesias del mundo y sus necesidades. Esta conciencia católica nos hace una Iglesia "en salida" hacia todos los pueblos y ámbitos que aún esperan recibir el anuncio de la Buena Noticia.

Para sensibilizar hacia la misión y atender las necesidades de las Iglesias jóvenes, esta Obra celebra todos los años, el penúltimo domingo de Octubre la Jornada Mundial de las Misiones, que en España se conoce popularmente como Domund.

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| INFANCIA MISIONERA

Fue el Obispo francés Carlos Augusto Forbin-Janson quien, en 1843, se sintió movido a fundar la Obra de la Infancia Misionera, ante las impactantes noticias que enviaban los misioneros sobre la dramática situación de los niños, y en especial de las niñas, en China.

Nació con el propósito de proporcionar asistencia espiritual y material a los niños de toda la tierra.

En 1922 esta Obra de Infancia Misionera fue declarada "Obra Pontificia" por el Papa Pío XI.

La Obra Pontificia de la Infancia Misionera tiene la particularidad de que en ella los niños no son simples receptores de ayudas, sino auténticos protagonistas de la acción misionera. "Los niños misioneros de otros niños".

 

El tercer domingo de Enero de cada año se celebra en España esta Jornada, para alentar el espíritu misionero y la solidaridad mutua entre los más pequeños. La colecta de esta jornada ayuda a sostener muchos proyectos evangelizadores y asistenciales en favor de los niños de los territorios de misión.

 

| SAN PEDRO APÓSTOL

La joven Juana Bigard y su madre, Estefanía, pusieron en marcha esta  Obra en Francia en 1889, a la vista de las necesidades de ayuda para el clero autóctono de las que les hablaba en sus cartas el Obispo misionero de Nagasaki.

Se fundó para dar respuesta a las dificultades que tenían que afrontar en su camino numerosas vocaciones nacidas en la geografía de la misión. 

En 1922 esta Obra de San Pedro Apóstol fue declarada "Obra Pontificia" por el Papa Pío XI.

La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol nos recuerda a todos que la voz de Dios no es "de una sola tribu, sino de todas las tribus, de todos los pueblos, de todas las razas", y que la vocación al sacerdocio o la vida consagrada ha de ser católica y universal al igual que la Iglesia.

Para dar apoyo a las vocaciones locales, tan importantes para las Iglesias que están aún consolidándose, se realiza esta jornada, conocida popularmente como Vocaciones Nativas, que en España se celebra el cuarto domingo de Pascua, junto con la jornada mundial de Oración por las vocaciones.

| UNIÓN MISIONAL

El misionero en Birmania, Paolo Manna, experimentó en persona las enormes necesidades de la evangelización del mundo, por ello fundó en 1916 la Unión Misional para fomentar el apoyo desde la "retaguardia" de la misión.

El Padre Manna tenía muy claro que la responsabilidad misionera no podía circunscribirse a los misioneros que se encuentran a miles de kilómetros. Para que la animación y formación misionera llegara a toda la Iglesia, había que comenzar, sin duda, por los Pastores y el clero diocesano y éstos a su vez, formar a los fieles y organizarlos en favor de la actividad misionera de la Iglesia.

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En 1956 esta Obra de Unión Misional fue declarada "Obra Pontificia" por el Papa Pío XII.

La Obra Pontificia Unión Misional se propone ofrecer una adecuada formación misionera a quienes -como obispos, sacerdotes, religiosos/as o agentes de pastoral- tienen una responsabilidad especial en la animación misionera de las comunidades cristianas. También vela para que la información misionera llegue a todos.

Esta Obra, de la que se suele decir que es "el alma de las Obras Misionales Pontificias", no cuenta con una jornada propia, precisamente porque su objetivo es ofrecer fundamento espiritual y formativo a las otras tres Obras.

| CÓMO COOPERAR

 

COOPERACIÓN

PERSONAL

Es la forma de colaboración que realizan los misioneros enviados por la Iglesia a todo el mundo. También es de gran valor la ayuda de los colaboradores y voluntarios misioneros que dedican su tiempo a informar y sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de la ayuda misionera.

COOPERACIÓN

ESPIRITUAL

Es la colaboración de todos los fieles al escuchar y meditar la Palabra de Dios y al rezar por los misioneros. La oración es el don y la fuerza que necesita la Iglesia para desarrollar la labor misionera cada día.

COOPERACIÓN

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Es la colaboración económica de quienes comparten lo que tienen. A través de diversas campañas mundiales en favor de las misiones, es posible el funcionamiento y desarrollo de los territorios de misión, para llevar a cabo proyectos sociales y de evangelización.

| CÓMO ESTAMOS ORGANIZADOS

El principal responsable de las Obras Misionales Pontificias es el Papa.

Para ello, se sirve de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de la que dependen las OMP y que vela por los 1.115 territorios de misión, ese tercio de la Iglesia mundial cuya vida y labor aún depende de ayudas externas, tanto económicas como personales y espirituales.

En España, como en cada país, hay una Dirección Nacional de OMP, desde la que se presta servicio a las Direcciones Diocesanas-Delegaciones de Misiones. Éstas se encargan del trabajo directo de sensibilización y cooperación misionera entre las comunidades cristianas y ante toda la sociedad.

 

| RECURSOS ECONÓMICOS

Los donativos entregados a OMP, recogidos en las jornadas de Domund, Infancia Misionera y Vocaciones Nativas, o en cualquier otro momento, llegan de las Delegaciones de Misiones a la Dirección Nacional, que a su vez, los envía al Fondo Universal de Solidaridad de las OMP en Roma.

Desde este Fondo -al que todos los países aportan en función de sus posibilidades- se atienden necesidades de los 1.115 territorios de misión, garantizando una distribución equitativa y justa. 

La finalidad de las Obras Misionales Pontificias es fomentar la cooperación misionera universal, promover el espíritu misionero, informar sobre la vida y las necesidades de la misión universal y contribuir a que las Iglesias locales oren las unas por las otras y se ayuden mutuamente con el envío de misioneros y de medios materiales.